VIAJE A CHILE 2004

Crónica del segundo viaje a Chile (27 de Noviembre al 8 de Diciembre de 2004)

Por Josep Sadurní, con la inestimable colaboración de Viviana. Traducción de Viviana.

 

Tenía que volver a Chile. En primer lugar, para conocer mejor a Viviana y su familia, en segundo lugar para conocer mejor el país y en tercer lugar hacer una nueva fotografía al famoso reloj de flores, que el año pasado no quedó del todo bien por culpa de una extra que se interpuso. El año pasado fue todo muy bien y, como dice el refrán, nunca segundas partes fueron buenas. Pero también hay otro que dice que la excepción rompe la regla. Este ha sido el caso y, si bien no fue tan espectacular como la anterior y en cierta manera ha sido el viaje de los "pequeños problemas", sí que vivimos nuevas experiencias y nos conocimos todos mucho mejor. O sea que se cumplieron con creces los objetivos que me había fijado para el viaje. Esta pretende ser una pequeña crónica, con numerosas imágenes y fotografías, de este nuevo viaje. Me ha ayudado a redactarla la bonita Viviana.

Notas: Si hacéis click en las imágenes las veréis más grandes. También en algunas fotografías hay alguna sorpresa, ya que podréis escuchar algunos comentarios de audio de los protagonistas. Tanto las imágenes como los sonidos y el texto están sujetos a copyright, por tanto está prohibido reproducirlo en ninguna parte sin autorización del autor.

 

EL VIAJE DE IDA

Los preparativos previos... los nervios de antes del viaje.

    Hice las reservas de avión por internet y además sin billete físico sino con un ciberticket. Pese a hacerlo con tiempo me topé con el primer "pequeño problema", pues no quedaban plazas para los días que quería y tuve que cambiar el calendario previsto. Finalmente, conseguí plaza para el nuevo calendario que me había fijado.

   El hotel lo cambié respecto al de la vez anterior, que no me acababa de gustar mucho y, realmente, debo decir que el cambio valió la pena con creces. Por cierto, que también lo reservé por internet, aunque sufrí un poco ya que la confirmación de la reserva se demoró unos días (nuevo "pequeño problema"). El hotel os lo recomiendo, es el Hotel Cantamar, que a pesar de ser de sólo tres estrellas, ofrece calidad y servicios de uno de cuatro, está ubicado en una zona cercana a la playa, al casino, etc. (y principalmente, cerca de la casa de Viviana), y además su precio es más que competitivo. Realmente estoy más que satisfecho. Además, Viviana había hecho, un año más, de "chivata" y fue para ver el estado y dar el visto bueno. Me dio muy buenos informes y realmente tenía mucha razón. Si alguno de vosotros ha de ir, recomiendo que os alojéis en este hotel, ¡vale la pena! 

   Los preparativos iban avanzando, aunque muchos ya los tenía resueltos (ya tenía móvil y acceso internacional, pero hice algunas de las compras de regalos para el viaje, el equipaje y todo el resto de cosas). En este punto, nuevamente tuve muchísimos "pequeños problemas", ya que me vino una punta de trabajo y literalmente no tuve nada de tiempo para poderlos hacer, lo cual me impidió preparar con tranquilidad las cosas. El mismo día de la salida todavía estaba completando el equipaje. Suerte que salía al anochecer... Finalmente, llegó la gran hora y... ¡al aeropuerto!

 

Comienza el viaje de ida.

    Tenía que salir de Barcelona e ir hacia el aeropuerto de Santiago de Chile, y de allá llegar a Viña del Mar. Su familia se portó muy bien y me dijeron que me esperarían en el aeropuerto. Como entre Barcelona y Santiago, que yo sepa, no hay vuelo directo, debí hacer escala en Madrid. 

    Para conseguir la tarjeta de embarque tuve un nuevo "pequeño problema", ya que no me aceptaban el bolso de mano debido a que supuestamente excedía las medidas reglamentarias (las había calculado en casa y eran correctas, y el año pasado con la misma bolsa no había tenido problemas, simplemente el empleado tendría los cables cruzados). Gracias a la inesperada y casual "ayuda" de una señora que distrajo al empleado, conseguí hacerlo pasar y, realmente, en el avión, el equipaje cabía perfectamente. Por otro lado, el ciberticket siguió funcionando sin problemas. 

   Para embarcar sí que no hubo ningún problema. El viaje comenzó pasadas las nueve y media de la noche, hora catalana, del día 27 de noviembre, con un vuelo de una hora de duración Barcelona-Madrid, sin incidencias. 

  Una vez en Madrid, me encontré con un nuevo "pequeño problema", ya que habían reforzado las medidas de seguridad y se debía pasar un nuevo control de seguridad. Aquel aeropuerto es bastante "claustrofóbico" ya que los pasillos son bastante estrechos. Pues bien, para atender todos los enlaces que venían de diversos vuelos sólo había... UN SOLO APARATO detector de metales y de rayos X. Además, lo tenían graduado muy sensible y "pitaba" siempre. La gente incluso se tenía que sacar el cinturón... Total, una cola inmensa de gente de diversos vuelos en unos pasillos más que estrechos. Cuando tocó mi turno, pude pasar el control sin problemas, a la primera, no pitó. Eso nos hizo perder bastante rato y no pude ni comerme un bocadillo que me había traído sino que rápidamente tocó tomar el otro avión.  

   A pesar de eso, fui superando los inconvenientes y ahora se acercaba la parte más pesada: el larguísimo vuelo Madrid-Santiago (14 horas de vuelo seguidas sin escalas). El vuelo comenzó de noche y puedo deciros que fue la segunda noche más larga de mi vida (después de la del anterior viaje). Por la época del año, el jet lag era de solamente 4 horas (temas de horarios de verano e invierno). El vuelo, muy aburrido y pesado, encajado en los incómodos y estrechos asientos de la clase turista y sin dormir prácticamente nada. Además, no había ni un sitio libre, el avión estaba lleno, y había mucha gente pesada que no sabía comportarse, y el compañero del asiento de al lado, un holandés, se levantaba demasiado seguido... ufff... fue un poco pesado el vuelo... y además las películas eran muy aburridas... y el vuelo bastante movido, con muchas turbulencias, a menudo había que abrocharse el cinturón (y la gente no hacía ni caso, grrr.). No obstante, tenía la esperanza y la ilusión de volver a estar con Viviana y eso me animó muchísimo y se pudo hacer más soportable. 

  Cuando entras en Chile te hacen llenar unos formularios, uno de control de inmigración y otro curioso en que entre otras cosas, te comprometes bajo juramento a no traer ningún vegetal ni derivado de vegetal ni una larga lista de cosas. Si tenéis que ir informaos bien... Se ve que está prohibido entrar plantas a Chile. 

 

... Y finalmente, Santiago de Chile!

    Por fin, después de todas aquellas horas de vuelo, hacia a las 10 hora local llegué a Santiago. En el control de inmigración hubo nuevos "pequeños problemas", ya que a pesar de que disponían de muchas ventanillas, no daban a basto y había bastante cola. Además, cuando me tocó el turno tuve otro "problema", que más bien fue una anécdota: en el avión, no me habían dado un papel y me faltaba uno... no fue más allá la cosa puesto que el mismo empleado de inmigración me lo dio. No tuve problemas para recoger el equipaje, cambiar los pesos y pasar por la Aduana. 

     A los pocos segundos de salir por la puerta y rechazar las "tradicionales" ofertas de taxis, ¡vi una chica que venía corriendo a abrazarme! Era, evidentemente, Viviana, que me había visto antes que yo a ella. El encuentro fue muy emotivo e inolvidable. ¡¡Nuevamente estábamos juntos!! También habían venido sus padres y los cuatro nos dirigimos hacia Viña del Mar a través de la ruta 68.

 

¡Por fin en Viña!

    A Viña llegamos a eso de las 12 del mediodía. Después de ir un momento a su casa, fuimos al hotel para registrarme. No hubo problema alguno con la reserva y tanto el trato recibido como la habitación eran muy buenos. Además, aunque la reserva era de una habitación sencilla, la que finalmente me asignaron resultó ser triple, o sea, que estuve comodísimo.

    Como era domingo, tuve el tiempo justo de ir con Viviana a misa y después a almorzar a casa de ella. A continuación, ella tenía que ir a clase de japonés con Nakazawa-sensei y Elizabeth-sensei (muchos saludos para los dos) y yo fui al hotel a descansar un rato. Antes de que acabase la clase de japonés, fui hacia allí y pude saludar no sólo a los sensei sino también a los compañeros (algunos aún se acordaban de mí de la vez pasada que estuve, muchos saludos en especial a la Sra. Primitiva), y además hubo la sorpresa de que aquel día fue también un amigo del sensei, también japonés, que tiene un restaurante japonés en Santiago, y que nos explicó muchas cosas. Tuve que hablar en japonés y esforzarme a fondo. Nos dio unas grullas que había hecho él con papel (origami), una para Viviana y una para mí, ¡qué romántico! En estos momentos ella las guarda como un tesoro... nuestras queridas grullas... Estuvo muy bien la clase. La lástima es que por desgracia, no tengo ningún testimonio gráfico de este encuentro.

    Pese a ser el primer día, fue intensísimo. Por la tarde, regresamos al hotel a recoger los regalos que traía para todos. Pude conocer parte de su familia y creo que les debieron gustar. Hay que agradecer a su familia el trato que me dispensaron todos ellos, que me invitaron a comer y a cenar, me acogieron en los pequeños problemas que tuve y me acompañaron al aeropuerto, al regreso, también. A ellos todo mi agradecimiento, respeto y estimación. ¡¡¡Gracias!!!

    En los días siguientes, comenzaría el recorrido turístico que esta vez era un poquito más modesto ya que básicamente Viviana y yo queríamos estar juntos y hablar mientras íbamos recorriendo los diferentes lugares.

 

LA ESTANCIA EN VIÑA DEL MAR

 Las playas y el muelle en verano

El muelle Viviana en la playa, justo delante del muelle.

en el muelle

Aquí salgo yo delante del muelle.

En la playa

Y aquí, en un precioso día soleado y con un fantástico cielo azul (en japonés, aozora). Una playa que invita a ir.

 

El reloj de flores... un año después.

Castillo Wulff, al lado Camino al reloj, pasamos por el Castillo Wulff, aquí podéis ver el mirador que hay al lado, al fondo. Viviana pone cara de decir "ufff... el camino que nos queda para llegar al reloj". Realmente era un poco lejos y como están en obras, fue todavía más complicado.

Una Santa

También de camino al reloj descubrí que Viviana es tan buena chica, que es un santa... aquí lo podéis comprobar... con aureola de santa incluida. :-P

El reloj de flores

Y por fin, después de muchas trabas y "pequeños problemas" por culpa de las obras que se están haciendo, ¡¡el famoso reloj de flores...!! Pero dejemos que sea Viviana quien nos lo explique...
El reloj de flores El famoso reloj de flores, con la señora de turno haciendo guardia permanente.

 

En el Palacio Rioja y en la Quinta Vergara

Palacio Rioja ¡¡En este palacio Viviana se multiplicó por cinco!! ¡¡Hay cinco Vivianas!! Cosas de la magia del lugar.

La entrada del Palacio Rioja

La entrada del Palacio Rioja, donde está Viviana.

Quinta Vergara

En los jardines de la Quinta Vergara, donde pasamos una tarde muy agradable y divertida, repleta de anécdotas.

No pisar el césped

En el césped del Palacio Rioja, hay el típico texto de "No pisar el pasto".

Gorrión pastando

Entonces, si aquello es un pasto, quiere decir que este gorrión está pastando, suponemos...

 

El océano "Pacífico"

Constraluz de postal

El año pasado hice una fantástica fotografía de una puesta de sol. Ahora "tocaba" una del "típico" contraluz. La fotografía está hecha desde el mirador que hay el interior del muelle y es muy bonita. La he dejado en alta resolución.

 

El reloj de sol de Viña.

el rellotge de sol En Viña descubrí que no sólo tienen el famoso reloj de flores, sino que además hay un enooorme reloj de sol. El problema es que atrasa un poco, sobre una media hora... El el ejemplo eran cerca de la una del mediodía y en el reloj decía que pasaban de las 12, o sea que o bien se atrasaba o se avanzaba una media hora respecto a la hora solar. Eso me recuerda un poco a Sant Pol... ¿Qué hora es? Aquí está Viviana para que veáis cómo es de grande.

 

Con Mari.

Con Mari Finalmente pude conocer a Mari, una amiga de Viviana, muy guapa y simpática, y ahí están las dos...

 

Fotografías curiosas.

Gángsteres Imaginaos Chicago... años 20... los gángsteres... mirad qué pone en el diario y la cara que pone la mafiosa... hihihi... ;-)
El palacio Rioja Imaginemos hace dos siglos... hacia finales del siglo XIX, un antepasado mío en el Palacio Rioja donde veranea.
Aureola de santa Antes hemos dicho que Viviana tenía aureola de santa... aquí tenemos otro ejemplo.

 

Fotografías diversas de la "parejita" Viviana-Josep.

En casa

En el auto El último abrazo antes de la despedida Sin comentarios... *_*

 

Curiosidades, anécdotas y los "pequeños problemas" de la estancia

Hubo algunas anécdotas y, nuevamente bastantes "pequeños problemas" durante la estancia:

- Las enfermedades: Resulta que un día me sentó mal la comida. Al día siguiente estaba muy indispuesto y débil y Viviana me cuidó durante todo el día. Por suerte, la noche siguiente la pasé bien y al día siguiente ya me encontraba bien. No obstante, entonces pasó que Viviana sufrió una indisposición y la fiebre le subió hasta casi 39 grados, incluso avisamos a un médico de urgencias, y me tocó a mí cuidar de ella. Por suerte al día siguiente se recuperó y mejoró notablemente y al otro ya se encontraba bien. De todas maneras, estuvo muy bien, dentro de la desgracia, ya que pudimos cuidar el uno del otro.

- La segunda clase de japonés, perdida: Debido a su indisposición, Viviana no pudo ir a la clase de Japonés del domingo siguiente y la perdió, y por lo tanto yo tampoco pude ir a despedirme del sensei y de los compañeros.

- La reunión con un compañero de trabajo, frustrada: Había quedado con un compañero de trabajo que está trabajando en Santiago, Joan, pero justamente el mismo día que habíamos quedado, me llamó para decirme que le había surgido un imprevisto y aquella jornada tuvimos que cancelar el calendario programado pues no teníamos ningún "plan B". En fin, otro año será. Dentro de la desgracia, la suerte fue que justo aquel día Viviana se puso malita y si la indisposición la hubiese pillado durante la excursión lo habría pasado mal..

- Las danzas tradicionales: Curiosamente, el día que marché, en el aeropuerto, había un grupo de danzas tradicionales chilenas que hicieron una serie de actuaciones. ¡¡¡Estuvo muy bien!!! Incluso lo pude grabar en video.

- Su santo: El día que era el santo de Viviana, casualmente yo estaba allá y lo pudimos celebrar, aunque coincidió con alguna de nuestras indisposiciones justamente aquel día y lo celebramos al día siguiente. Estuvimos muy felices de poderlo celebrar juntos. Este año hemos podido estar juntos tanto en mi cumpleaños como en su santo.

- Los "cuchuflíes": Es un dulce típico de Chile del cual un compañero de trabajo me habló. Regresé con un buen cargamento y tuvieron mucho éxito, pero es cierto que a algunos no le agradaron del todo. Diremos que el éxito fue del 99%.

- No obstante, a pesar de todos estos "pequeños problemas", la estancia resultó genial y pienso que no pasaron de pequeñas anécdotas que sirvieron para acercarnos aún más.

 

EL REGRESO

Los preparativos y... ¡al aeropuerto de Santiago! 

    Las despedidas siempre son tristes, principalmente cuando te lo has pasado tan bien. Y ya era día 7 de Diciembre y tocaba regresar rumbo a Barcelona. El avión salía a las dos del mediodía, pero preferimos ir con tiempo, por si acaso. El hermano mayor de Viviana se ofreció para acompañarme al aeropuerto (¡¡¡muchas gracias!!!) y además vino su madre y, evidentemente, Viviana. El viaje fue un poco entretenido y no exento de riesgo ya que había una peregrinación y la gente iba caminando por la autopista hacia el lugar destino, lo cual era bastante arriesgado (otro "pequeño problema" para agregar a la lista, que no obstante no pasó de anécdota). 

    Llegamos al aeropuerto sin más incidencias y allá nos pudimos estar un ratito, a pesar de que tuvimos que hacer bastante cola en el checkin. Ningún problema ni con el ciberticket ni para facturar el equipaje (esta vez no dijeron nada sobre mi equipaje de mano). 

    Después de ver las actuaciones del grupo de música y danza tradicional chilena y de charlar un rato, tocó despedirse y decirnos un "hasta pronto", un "mata ne" que no un "sayonara bye bye, genki de ite ne". Esperamos volvernos a ver bien pronto, si Dios quiere.

El aeropuerto de Santiago Sala de espera, en Santiago El interior y el exterior del Aeropuerto de Santiago de Chile.

    No tuve problemas (ni colas) para los controles de emigración y de seguridad, y pronto encontré el lugar desde donde salía el avión. Hasta pude responder una encuesta. 

 

Hacia Madrid y después a Barcelona.

    Finalmente, subo al avión y... a Madrid. En este caso "perdía" las 4 horas que había ganado en el viaje de ida y por tanto disfruté de un día muuuy corto, con unas 4 horas menos... El viaje de regreso, de 13 horas, fue igual de incómodo y con un compañero de viaje que no se levantaba tanto como el otro pero también un poco. Las pelis estuvieron mucho mejor: "The Catwoman", "Spiderman 2", "Volver a empezar"... una gran diferencia de calidad. Y no iba tan lleno y el vuelo no fue tan movido, incluso hasta pude dormir un poquito, pero no mucho.

    Una vez en Madrid, me encuentro con el mismo problema que en la ida con los pasillos estrechos y el segundo control de seguridad en el mismo sitio que en el vuelo de ida, o sea, nuevas colas largas. El control lo superé sin problemas. 

    Los "pequeños problemas" estuvieron en el enlace. Resulta que estaba anunciada una puerta determinada... y para allá fui...una buena caminata. Pero de golpe, sin avisar, el vuelo desaparece del panel y lo dirigen a otra puerta... Y ponte a recoger los "trastos" y cambiar de puerta, otra caminata y otra espera. Y para postres, a diferencia del año pasado, no había terminales de conexión a internet, o sea que me tocó esperar un buen rato aburrido.

Madrid- Barajas Aquí podéis ver una imagen de las salas de espera de la terminal del aeropuerto de Madrid.

    Después de esperar el avión, por fin entramos y, entonces, nos dicen que una parte del pasaje todavía no había llegado ya que su vuelo llegaba con retraso... o sea que tuvimos que estar media hora más dentro del avión esperando, y salió con media hora de retraso... más "pequeños problemas". El vuelo fue bastante tranquilo y aterrizamos en la tercera pista del Aeropuerto del Prat sin incidencias, a eso de las 10 de la mañana del día 8 de Diciembre. Había acabado el viaje. 

    Por suerte, no tuve problemas ni para el control de entrada al país (aparte de una monumental cola ya que sólo había una ventanilla única), ni para recoger el equipaje (lo encontré rápidamente), ni para el control aduanero. A continuación, un taxi y a casa, donde llegué cerca de las once. Final del trayecto.

    Y ahora, a esperar el próximo encuentro, que ojalá sea bien pronto. En resumen, un viaje genial, repleto de muchos pequeños problemas y anécdotas, pero que valoro muy positivamente, ya que lo pasé muy bien y Viviana y yo nos pudimos conocer todavía mucho más.

 


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Data de la darrera actualització: 25-12-2004