VIAJE A CHILE 2005

Crónica del viaje de bodas a Chile 

(del 9 al 30 de Julio del 2005)

Por Josep Sadurní, con la inestimable colaboración de Viviana

 

    El pasado día 11 de Junio Viviana y yo nos casamos. Como viaje de bodas escogimos ambos, por unanimidad, ir a Chile. En primer lugar, para poderlo celebrar con la familia de allá, en segundo lugar por temas burocráticos y en tercer lugar para seguir visitando el país. A pesar de todo, en Julio es invierno allá y por tanto pasamos muuucho frío, como veréis. Esta pretende ser una pequeña crónica, con numerosas imágenes y fotografías, de este viaje. Me ha ayudado a redactarla la bonita Viviana.

Notas: Si hacéis click en las imágenes las veréis más grandes. No hace falta decir que están sujetas a copyright, por tanto está prohibido reproducirlo en ningún sitio sin autorización del autor.

 

EL VIAJE DE IDA

Los preparativos previos... los nervios de antes del viaje.

    Hicimos las reservas de los vuelos por separado, pero coordinadamente, para conseguir el mismo vuelo y avión y de esta manera poder viajar juntos. El sistema era un poco complicado, ya que el vuelo de regreso de Viviana se correspondía con el mío de ida, y viceversa. Así, ella vino el día 1 de Junio y regresaba el 9 de Julio, y yo salía el 9 de Julio y regresaba el 30, mientras que ella tenía un segundo viaje que salía el 30 de Julio (y no importaba el regreso ya que no lo aprovecharía, se quedaría aquí). A pesar de este sistema tan complicado, que no sé si habréis entendido, las cosas fueron bien, ya que coincidimos en el avión. Todo lo que tendríamos que hacer sería en el momento de facturar el equipaje cambiar las tarjetas de embarque para que nos asignasen asientos contiguos. Pero, ¿sería posible? ¿Habría disponibilidad? No lo sabíamos.

 

Comienza el viaje de ida.

   Por fin llegó el día del viaje. Hicimos las maletas con prisa, ya que yo trabajé hasta el último día, pero no hubo ningún problema, y finalmente nos dirigimos rumbo al aeropuerto. Viviana iba con las maletas casi vacías y yo con mis bolsas de viaje bien llenas. En el momento de facturar el equipaje conseguimos asientos contiguos tanto para el vuelo de Madrid como para el de Santiago y no pusieron ningún problema ni de peso ni de medidas para ninguno de nuestros equipajes. No había habido ningún problema. Era nuestro primer viaje juntos y estábamos un poco nerviosos, pero la cosa comenzaba con buen pie.

Josep en el aeropuerto, a punto de marchar hacia Chile Viviana en el aeropuerto, con el avión a punto de salir Éste es el aspecto que teníamos en el Aeropuerto del Prat, justo antes de comenzar el primer vuelo de Barcelona a Madrid. El que tendríamos al llegar ya sería otra cosa. Los dos estábamos felices y satisfechos, y al mismo tiempo nerviosos y preocupados porque todo fuese bien.

    No obstante, justo en el momento de salir de Barcelona a Madrid ya hubo la primera anécdota, esta vez un poco desagradable, ya que a la hora de salir, y una vez dentro del avión, observamos que no sale... y van pasando los minutos... y el avión que no sale. Finalmente el piloto nos avisó de lo que había pasado. Resultaba que había dos pasajeros que habían facturado el equipaje y no se habían presentado al avión, lo cual, obviamente, era tremendamente peligroso. O sea, que tuvieron que ir a la zona de equipajes, localizar las maletas de estos pasajeros y dejarlas en tierra. Después de una media hora esperando dentro del avión, pudo emprender el vuelo, con un retraso considerable y con el peligro de perder el enlace en Madrid.

    El vuelo transcurrió sin ninguna otra incidencia destacable y llegó a Madrid con un retraso considerable. Allá vimos que el vuelo a Santiago se encontraba en situación "Último Aviso". Después de pasar los controles de seguridad fuimos literalmente corriendo al avión. Llegamos sin problemas. El avión todavía esperó un rato más para recoger a los demás pasajeros de nuestro vuelo. Con un cierto retraso salió en dirección a Santiago. Comenzaba la parte larga del viaje: trece horas seguidas dentro del avión, pero a diferencia de los otros vuelos, esta vez estábamos muy bien acompañados, y eso sería diferente...

 

¡... Y finalmente, Santiago de Chile!

    Durante el laaaargo vuelo nocturno, el avión recuperó el retraso que llevaba y llegó puntual al Aeropuerto de Santiago, sin ninguna incidencia para nombrar, fuera de las "típicas" de los vuelos tan largos y pesados. Por suerte, esta vez estábamos juntos y podíamos consolarnos el uno al otro. La llegada y el paso de los trámites en la frontera, por suerte, fueron rápido y bien, y no hubo problema alguno.

    A la salida, su madre y su hermano Esteban nos estaban esperando y nos vieron enseguida. Sabíamos que haría frío, pero nos encontramos con un frío gélido que no nos abandonó en ningún momento de nuestra estancia allá.    

La cara de Viviana al llegar a Chile, con mucho cansancio Más arriba habéis visto las fotos del "antes" del viaje, y aquí tenéis las del "después". Como veis, el aspecto de Viviana ha cambiado radicalmente. Y es que el viaje es muy pesado.
Viviana, su madre y su hermano Esteban A punto de subir al coche Aquí estamos con su familia en el aeropuerto, dirigiéndonos al coche para emprender la ruta 68 a Viña del Mar.

 

¡Por fin en Viña!

    A Viña llegamos hacia las 12 del mediodía. Fuimos a casa de sus padres, donde habían habilitado la habitación de Viviana con una cama matrimonial. Aquella sería nuestra habitación durante la estancia en Chile. Era una habitación pequeña, pero se estaba muy bien. Por la tarde, fuimos a clase de japonés, donde pudimos saludar a los senseis de Viviana y hablamos un poquito. A continuación, regresamos a casa ya que nos debíamos recuperar del viaje, y además hacía mucho frío. Tocaría recuperarse del jet-lag y comenzar a disfrutar de las diferentes etapas del viaje.

 

LA ESTANCIA EN VIÑA DEL MAR

   Durante la estancia no nos movimos mucho. En primer lugar porque hacía mucho frío y se oscurecía bien pronto, pero principalmente porque uno de los objetivos del viaje era vaciar la habitación de Viviana y clasificar sus cosas, fuera para darlas o tirarlas, fuera para llevarlas con nosotros al viaje de regreso, fuera para irlas enviando poco a poco o en futuros viajes, y eso representa mucho trabajo, así que cada día le dedicábamos un rato.

    A pesar de todo, pudimos hacer diversas visitas: 
    - Fuimos a Santiago por temas burocráticos, pero aprovechamos para hacer una mini-visita y alucinar con el modernísimo metro que tiene.
    - Fuimos al campo, a Olmué, cerca del Cerro La Campana, y pudimos constatar in situ el porqué de la fama de la agricultura chilena.
    - Fuimos a Valparaíso, donde además de recorrer nuevos barrios de la ciudad, visitamos el museo dedicado a Pablo Neruda en su casa denominada La Sebastiana.
    - Hicimos algunos paseos por Viña del Mar.

    Además, el día 24 de julio, la vigilia de Santiago Apóstol, su familia nos organizó una fantástica fiesta en el Estadio Español de Viña, donde como valor añadido pudimos ver danzas tradicionales gallegas.

    Total, que pese a pasar más días que en cualquiera de los anteriores viajes, la estancia se nos hizo muy corta y pronto tocó volver. Pero eso ya forma parte de otro capítulo.

    A continuación, podréis ver algunos de los aspectos del viaje, del cual hemos recogido imágenes gráficas.

 

Los problemas de nuestra habitación. Un poco de bricolaje.

El problema principal era el frío y las numerosas rendijas que había en la puerta y ventana exteriores que agravaban todavía más el problema. Así pues, conseguimos el material necesario para sellar estas aberturas y nos pusimos manos a la obra. Aquí podéis ver imágenes del proceso. Del antes, del durante y del después.

Viviana quitando el óxido de la puerta La ventana antes del tratamiento La puerta con la primera capa del material sellante La ventana ya acabada En la primera imagen, limpiamos de herrumbre el sitio donde pegaremos el material sellador, en la segunda ya tenemos a punto la ventana, en la tercera ya vamos pegando el sello en los lugares donde quedan rendijas, y en la cuarta podéis ver el resultado final, la ventana ya está sellada y no dejará pasar más frío por las rendijas.

 

Más visitas a Valparaíso

En esta ocasión hicimos diversas visitas a Valparaíso. Entre otras, visitamos el museo de La Sebastiana, la casa que Pablo Neruda, poeta nacional chileno, tenía en esta ciudad. También nos perdimos (literalmente) por sus calles y pudimos disfrutar de nuevas vistas. Por desgracia, en el museo no dejaban hacer fotos del interior, aunque sí que pudimos hacer una desde la casa al exterior, para que os hagáis una idea de la vista que tenía el poeta. Aquí tenéis un pequeño recopilatorio fotográfico.

Mercado en Valparaiso El día que visitamos la ciudad había mercado en la Avenida Argentina. Aquí podéis ver algunas de las paradas.
Una iglesia de Valparaíso. Esta es la entrada de una de las muchas iglesias que hay por Valpo.
San Juan Bosco, en Valpo Y hablando de iglesias, no nos podíamos olvidar de la parroquia de Sant Joan Bosco de Valparaíso, que tiene el mismo nombre de la de Barcelona donde nos casamos.
Valpo desde La Sebastiana Ya estamos dentro de la casa de Pablo Neruda, La Sebastiana, y esta es la espectacular vista que se ve desde las ventanas. Como veis, hacía mucho frío y mucha humedad, y eso provocaba mucha niebla. A pesar de eso, ¿verdad que es espectacular?
Valparaíso desde La Sebastaina (Pablo Neruda) Una nueva imagen desde La Sebastiana. Fijaos en la iglesia que se ve y que destaca. Resulta que más adelante, cuando salimos para volver a casa, fuimos a parar allá, y fue cuando nos perdimos y no sabíamos cómo regresar. Fue toda una aventura.

La iglesia

Y para acabar, una imagen, desde más cerca, de la "famosa" iglesia que se veía desde la Sebastiana, justo cuando nos perdimos.

 

El reloj de flores, nuevamente.

El reloj de flores de Viña Esta vez conseguí hacer la foto al reloj de flores sin la tradicional señora que hace guardia permanente y que siempre me fastidia la foto. El alrededor se hallaba en obras y no queda muy bien, o sea que me he centrado en el reloj.

 

La excursión a Olmué

La cabaña en Olmué En Olmué, la familia de Viviana tiene una pequeña parcela, con algunos árboles frutales. Aquí podéis ver la cabaña, aunque ya está un poco hecha polvo.
Paisajes de Olmué Olmué. Cerro La Campana Detalle del Cerro La Campana Aquí podéis ver algunos de los paisajes que se veían des de Olmué. En concreto, destaca el tercero, que es la montaña conocida como "Cerro La Campana".
Josep en Olmué Aquí me tenéis haciendo "posturitas" para demostrar que estuve allí. Realmente fue una visita muy interesante y fue genial.
Viviana con un naranjo y naranjas Y comencemos con las frutas que pudimos recoger y ver, acompañados de Viviana. Aquí la tenéis con un naranjo y una naranja chilena en la mano.
El árbol de las mandarinas El árbol que tiene detrás suyo da mandarinas... mmm... buenísimas.
Viviana recogiendo Kiwis Aquí vemos a Viviana recogiendo Kiwis. No sabía cómo era la planta que los producía y ahora ya lo sé, como veis. No hace falta decir que eran buenísimos. Los Kiwis son muy ricos en vitamina C, incluso más que las naranjas.
Puesta de sol en La Campana, Olmué Puesta de sol en Olmué The sunset in Olmué Y para acabar, unas imágenes de la puesta de sol en Olmué, donde veis el suelo donde ya está oscuro, con un poco de neblina, por causa del frío y la humedad, mientras que el cerro La Campana y las otras montañas todavía están iluminadas. Una imagen muy bonita. Alguna la he dejado en alta resolución para que la disfrutéis plenamente.

 

 

Con Mari.

Con Mari en modo "sardina-on" Nos juntamos en diversas ocasiones con Mari. Esta foto data del día en que nos organizaron la celebración familiar, que estábamos los tres en el coche preparados para ir al Estadio Español de Viña a disfrutar de la fiesta. Estábamos tan apretados que nos encontrábamos como sardinas en una lata. Fue muy divertido.

 

Fotografías curiosas.

Empanadas chilenas auténticas y caseras Un día nos prepararon de comida un plato típico de Chile: las famosas Empanadas Chilenas. Estas son auténticas y caseras y, como podéis ver, tienen muy buena pinta, muy buena cara... mmm... están para comérselas... ¡¡eran deliciosas!!
Carteles curiosos: no botar basura Más carteles curiosos del idioma chileno: aquí tenéis un dos en uno: el de "no botar basura" y el de las siglas UTM,  IMV... y al lado un nombre extraño... Bueno, vayamos a "traducirlo": "no botar basura" quiere decir no tirar basura, y las siglas significan Unidades Tributarias Mensuales (una cantidad determinada de Pesos) e Ilustre Municipalidad de Valparaíso (Ayuntamiento de Valparaíso). Respecto al nombre extraño de al lado, es el nombre de la calle.
La iglesia de los Carmelitas de Viña del Mar Las obras de la iglesia de Las Carmelitas de Viña: La torre se destruyó por un terremoto y ahora la están reconstruyendo... Aquí podéis ver el estado actual de las obras.

 

 

EL REGRESO

Los preparativos y... ¡hacia el aeropuerto de Santiago! 

    Finalmente conseguimos elegir entre el numeroso material de Viviana las cosas que nos llevaríamos, las que tirábamos o regalábamos y las que dejábamos allá en espera de traerlas en otros viajes o que nos las enviasen por correo. Como era una burrada de cosas las que traíamos, dejé mi maleta allá y la substituí por una más grande y con más capacidad que me prestaron, y Viviana también sustituyó su bolsa de mano por una con más capacidad y más grande. Regresamos con todas las maletas llenas a rebosar... incluso algunos de los regalos que nos hicieron los tuvimos que dejar en Viña. La duda era si nos pasaríamos de peso y tendríamos que pagar el exceso de equipaje o bien no haría falta, ya que íbamos muy cargados y los cálculos previos indicaban que quizás nos pasaríamos.

   Las despedidas siempre son tristes y más después de tantos días con una compañía tan agradable, con nuestra familia. Además, el futuro calendario de viajes no está tan claro ya que en principio los proyectos a corto plazo indican que tenemos que establecernos bien en Barcelona y, por lo tanto, es posible que no podamos viajar hasta dentro de un tiempo. Éramos conscientes de ello y por lo mismo la despedida fue bastante difícil y emotiva. 

    El viaje fue sin novedades, tranquilo y sin problemas, a excepción de que Esteban no se encontraba del todo bien (la noche anterior había celebrado que había aprobado un examen muy importante).

    Llegamos al aeropuerto sin más incidentes y allá pudimos estarnos un ratito, aunque tuvimos que hacer cola en el chek in. 

    Los temores que teníamos con el equipaje por suerte no se confirmaron. Mi maleta hacía los 20 Kg. justos y la de Viviana tampoco pasaba del peso, o sea que ningún problema. Tampoco tuvimos problemas para conseguir asientos contiguos pese a provenir de reservas distintas. Tampoco ningún problema con el ciberticket. Todo perfecto.

    No tuvimos problemas (ni colas) para los controles de emigración y de seguridad, y pronto hallamos el sitio desde donde salía el avión. Todo iba muy bien. Las siguientes preocupaciones serían si las autoridades españolas pondrían problemas a Viviana para entrar y si habría problemas con el equipaje o con la Aduana, ya que traíamos cosas muy importantes para los dos.

 

Hacia Madrid y después a Barcelona.

    Subimos al avión y... hacia Madrid. En este caso "perdíamos" las 6 horas que habíamos ganado en el viaje de ida. El viaje de regreso, de 13 horas, fue igual de incómodo pero por lo menos estaba con Viviana y, en cierta manera, después de estar tantos días lejos de nuestro querido pisito, ambos teníamos un poco de ganas de volver.

    En Madrid no hubo problemas para entrar ni para encontrar el vuelo que debíamos tomar. Después de pasar el nuevo control de seguridad, pudimos esperar el avión durante un rato, tranquilos. No fue como en la ida.

    Después de esperar el avión, por fin entramos y pudimos despegar. El vuelo fue bastante tranquilo y aterrizamos en el Aeropuerto del Prat sin incidencias. Había acabado el viaje y ahora venía el proceso de entrada en el país.

    Por suerte, no hubo ningún problema para Viviana en el control de entrada, ya que entró conmigo por la zona de comunitarios como esposa de comunitario, y sin tener que hacer cola, lo cual nos aligeró de preocupaciones de forma espectacular. Para recoger el equipaje sufrimos bastante, primero porque no encontrábamos la cinta por la cual salía y segundo porque se atrasó muchísimo, tanto que ya estábamos comenzando a sufrir. Para el control aduanero tampoco tuvimos problemas. A continuación, un taxi, y rumbo a casa, donde llegamos después de tres semanas de ausencia. Final del trayecto.

    En resumen, un viaje genial, muy emotivo y muy intenso, pero también con muuucho frío.

 


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Data de la darrera actualització: 01-12-2005